martes, 9 de octubre de 2018

En busca del silencio

Y entonces fue cuando anunciaron un minuto de silencio, silencio que yo no hallé por ninguna parte y no porque no lo hubiera. Sospechaba que en el aire soplaba un sonido sordo, en perfecta conjunción con el ambiente. Observaba a la gente cabizbaja y en respetuoso mutismo y mientras tanto, en mi oído izquierdo, continuaba la fiesta de silbidos, siseos y rumores propios. Parecía que me estuvieran chivando lo que los demás pensaban en ese tiempo de descuento, y yo alerta por si entendía algo dentro de ese amasijo de confusión. Llegaron los aplausos y dejé de preocuparme por jolgorio que llegaba desde mi cabeza para adentrarme de nuevo en el ruido de la vida. Y como no pude callar mi mente tampoco puedo silenciar mi alma. Rarezas.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

CRISTALES ROTOS

Esta mañana, arrastrada por un ataque de aventura, decido tomar una calle que hace tiempo que no pisaba. Por un momento, me he trasladado a otra ciudad y fisgoneo todo con detalle. Me sorprende un edificio en ruinas, emana frío por sus ventanas de cristales rotos y por su puerta carcomida por la humedad; dos gatos callejeros han ocupado sus suelos picados, llenos de polvo y restos de orín. El latigazo gélido me obliga a anudarme el foulard y a encoger mi torso. A veces, esto mismo pasa con algunas personas que se cuelan inevitablemente por las brechas de la vida. Ahora entiendo, que quizás, ellas también estaban en ruinas. 
Entro en la primera cafetería que veo y pido un café, "caliente, por favor". La camarera sonríe y mientras me da los buenos días, pulsa la tecla para moler el grano. Con el primer sorbo al con leche humeante, pienso, agradecida, en la gente que huele a café recién molido y que aporta abrigo a mis días. 
Seguramente, cuando vuelva a pasar por esa calle, hayan derribado la casa y ya no queden ni escombros. También, por arte de magia las personas en ruinas desaparecen para siempre de nuestro lado y de repente se va el frío. 
Guardo el pañuelo en la mochila que ya no pesa. 

martes, 11 de septiembre de 2018

Reflexión 86

Definición de pobre: Dícese de la persona que no lleva ni un sólo atardecer de manos entrelazadas en la cartera de los recuerdos. 

viernes, 7 de septiembre de 2018

Letras 29

Continuo "vilijando" las flores cada día. El jardín de tu recuerdo está precioso a pesar de que ya se va despidiendo el verano. Siempre que me adentro en mi oasis de sueños me regala colores, aromas y una buena dosis de belleza regada con las emociones de una vida. Al rosal le han salido algunos espinos que, a veces, me arañan, pero no quiero arrancarlos, porque con cada rasguño brotan lágrimas vitales para sanar. El olor del azahar revolotea a mi alrededor y algunas abejas se personan ante el inexcusable reclamo para fabricar su dorado tesoro. Por las mañanas, las lavanderas blancas acuden a la fiesta, así que ahora ya llegaron los pájaros como te preocupaba en algún amanecer de silencio y mirada débil. Ayer se posaron dos mariposas azules sobre las margaritas y volaron pizpiretas al ver que respondía "sí". He descubierto un nuevo matojo de flores silvestres que han salido de manera inesperada y tímida; sus pétalos diminutos y frágiles refrescan alegremente ese rincón y se han convertido en mis favoritas. Alguna tormenta rabiosa anega de vez en cuando el césped, odio que pase eso porque cuando camino me hundo sobre mis pasos y cuesta, moja y siento frío, pero nunca olvido que al día siguiente saldrá el sol para secar males pasajeros. 
Y pienso que todo comenzó con un trébol de cuatro hojas que me regaló la fortuna de que fueras mi maestro y en que tengo que buscar hueco para un arbusto de lilas.

Nota aclaratoria: "Vilijar" significa vigilar en vocabulario infantil.

viernes, 20 de julio de 2018

Letras 28

No hay mayor orfandad que la soledad que araña a un alma desabrigada que deambula encogida por el abrupto abandono del desamparo, entre grietas y silencios.

jueves, 12 de julio de 2018

Reflexión 84

No conoces el vasto significado de una despedida hasta que la distancia la marca la eternidad.

miércoles, 4 de julio de 2018

BESOS AL AIRE




Hay besos tan intensos que no hace falta dar, con soltarlos libres es suficiente. No se pierden en el aire ni despistan su vuelo. Conocen perfectamente el recorrido para clavarse directamente en el corazón del destinatario. Llevan como mensaje un "te quiero" eterno y un amor infinito. Con piruetas acarician los mofletes, y se muestran obedientes haciendo cosquillas a la felicidad.
Los besos al aire son fugaces, mágicos y tan inesperados como inolvidables.