miércoles, 23 de enero de 2019

Reflexión 92

Hay días duros, hay días muy duros y hay días fofos; os aseguro que estos últimos son los peores.

lunes, 14 de enero de 2019

CÍRCULOS

Chimenea y lectura. Lujos para una noche de enero, para una noche de arrullos acompasados, en la que el frío y la humedad se agarran a la ventana mientras las gotas zigzaguean burlonas. Me acuno en el sofá y me cobijo en varios párrafos. Escucho las ráfagas de un viento que parece arañar el silencio. Acurruco mi mente en las letras y siento escalofríos que se esconden debajo de la manta de cuadros que ya usaba el abuelo. Me acompañan las chispas ardientes de los maderos que agonizan y recibo la vida a modo de savia. El fuego extiende el cordón que me une a estos momentos cálidos y al cariño de tu mano que habla de ternura y otras picardías. El libro me sosiega; cada página masajea mi imaginación y aparecen ciertos flecos de locura. Hasta que las brasas lancen el último golpe de humo se extenderá el aquí y ahora, y una tímida llama dará lugar a un nuevo comienzo. En círculo, como gira la leña en el fuego como giran los días en la vida. 

viernes, 11 de enero de 2019

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Letras 30

Amanece frío y el hielo fino cubre las calles. Mientras desayuno decido ponerme ropa de lana. No me olvido del abrigo y de la bufanda para cobijar mi delicada voz. Hoy también es día de guantes. Abro el cajón y elijo los tuyos, los míos son incómodos y están gastados de inviernos y pelados de escarchas. Me los pongo y me quedan amplios, pero mis manos se calientan mejor con los restos de tus caricias. Huelen a ti. Siento el abrazo que parte de nuestros dedos. Reconforta ir de la mano. Sale el sol.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Reflexión 89

Las palabras nacen desnudas en el corazón y se visten con los retales que cuelgan del interior de cada persona; al llegar a los labios, desfilan para horror o maravilla del resto. Ser bonito para hablar bonito. 

martes, 9 de octubre de 2018

En busca del silencio

Y entonces fue cuando anunciaron un minuto de silencio, silencio que yo no hallé por ninguna parte y no porque no lo hubiera. Sospechaba que en el aire soplaba un sonido sordo, en perfecta conjunción con el ambiente. Observaba a la gente cabizbaja y en respetuoso mutismo y mientras tanto, en mi oído izquierdo, continuaba la fiesta de silbidos, siseos y rumores propios. Parecía que me estuvieran chivando lo que los demás pensaban en ese tiempo de descuento, y yo alerta por si entendía algo dentro de ese amasijo de confusión. Llegaron los aplausos y dejé de preocuparme por jolgorio que llegaba desde mi cabeza para adentrarme de nuevo en el ruido de la vida. Y como no pude callar mi mente tampoco puedo silenciar mi alma. Rarezas.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

CRISTALES ROTOS

Esta mañana, arrastrada por un ataque de aventura, decido tomar una calle que hace tiempo que no pisaba. Por un momento, me he trasladado a otra ciudad y fisgoneo todo con detalle. Me sorprende un edificio en ruinas, emana frío por sus ventanas de cristales rotos y por su puerta carcomida por la humedad; dos gatos callejeros han ocupado sus suelos picados, llenos de polvo y restos de orín. El latigazo gélido me obliga a anudarme el foulard y a encoger mi torso. A veces, esto mismo pasa con algunas personas que se cuelan inevitablemente por las brechas de la vida. Ahora entiendo, que quizás, ellas también estaban en ruinas. 
Entro en la primera cafetería que veo y pido un café, "caliente, por favor". La camarera sonríe y mientras me da los buenos días, pulsa la tecla para moler el grano. Con el primer sorbo al con leche humeante, pienso, agradecida, en la gente que huele a café recién molido y que aporta abrigo a mis días. 
Seguramente, cuando vuelva a pasar por esa calle, hayan derribado la casa y ya no queden ni escombros. También, por arte de magia las personas en ruinas desaparecen para siempre de nuestro lado y de repente se va el frío. 
Guardo el pañuelo en la mochila que ya no pesa.